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Carlos Núñez Cortés (Loco)
| Cargo | Luthier | | Fecha Nacimiento |
15/10/1942 | | Lugar de Nacimiento | Buenos Aires | | Fecha Ingreso | 1966 | | |
Carlos Núñez Cortés es tal vez el que consigue aunar a todos los integrantes de Les Luthiers a la hora de las actuaciones musicales. Su virtuosismo con el piano está fuera de toda duda, y consigue crear un fondo musical perfecto para que los demás puedan desarrollar su parte en la escena, ya sea hablada o con algún instrumento informal. Puede permitirse el lujo de estar tocando la partitura mas complicada mientras contempla con toda tranquilidad la actuación del resto de sus compañeros, participando en los diálogos y estando pendiente del público en todo momento, consiguiendo con sus gestos y comentarios una mayor credibilidad e integración por parte del público.
Es difícil aún habiendo visto sus actuaciones innumerables veces (como sin duda es el caso de muchas de las personas que lean estas líneas) no seguir sorprendiéndose de sus actuaciones. Sólo por citar algunas podemos recordar su actuación como "pianista acompañante" (si es que éste término es aplicable a un músico de su calidad) en Kathy, la reina del saloon o Las majas del bergantín, en las que su música sirve de base a toda la escena (aunque mas que base habría que decir cimiento). Y si estas actuaciones como acompañante nos asombran que decir de aquellas en las que se le presenta como solista, como por ejemplo en el Concierto para piano y orquesta opus 57 en re menor (mayormente) de Sergei Dimitri Mpkstroff.
Dejando a un lado su faceta de Luthier serio, colabora como todos los demás en las bromas de las escenas. Personalmente no puedo dejar de citar sus "testimonios" en El sendero de Warren Sánchez, su demostración de flexibilidad en Canción para moverse, su personificación de "Yogurtu Ngue" en Cartas de color o como Asdrúbal García con su ferrocalíope en Fronteras de la Ciencia, aunque un servidor pocas veces se ha reido tanto como en la introducción del "merengue" de El negro quiere bailar, donde interpreta en sucesivas salidas a escena a un camarero con serios problemas psicológicos y fuerte medicación a base de psicofármacos.
Finalmente y como agradecimiento sólo decir que Carlos Núñez es de todos los integrantes de Les Luthiers el que mas se preocupa por la relación con los aficionados y colabora en muchas de las páginas que pueden verse en el web, colaboración que siempre será bienvenida y agradecida.
Carlos Núñez toca además del ya citado piano todo tipo de teclados, el yerbomatófono d'amore, el xilófono, el acordeón, el tubófono parafínico cromático... Doctor en Química. concertista de piano, compositor y arreglista. Varias veces premiado por partituras para obras de teatro.
Tenía 19 años y cursaba mi segundo año de facultad, cuando una vez frente a un intrincado enunciado de análisis matemático (esos descubiertos por sabios enemigos), pensé que lo recordaría con más facilidad si le acoplaba una melodía cantable. Así lo hice... y resultó! Claro que aquello sólo fue una pequeña trampita mnemotécnica. Pense entonces si no podía ponerle música a todo un problema matemático. A todo un teorema, digamos. Entonces fui a mi biblioteca, desempolvé el Repetto, Linskens y Fesquet, ubiqué el teorema de Thales y le puse música. Al día siguiente les canté mi teorema a un grupito de locos lindos del coro de Ingeniería. Me lo festejaron. Así entré en Les Luthiers. A los seis años se le despertó la vocación por las ciencias físicas: construyó un paracaídas y lo probó desde lo alto de un muro con su hermano menor, que salió de la prueba dolorido y golpeado. A los siete se le declaró la vena musical: empujó un piano escaleras abajo. A los 30 renunció a un puesto de químico en que le pagaban diez veces más, para dedicarse de tiempo completo a Les Luthiers. A los 33 empezó a guardar caracoles en la bañera del hotel. A los 45 colocó al revés en el micrófono de mano una guía para recordar sus textos y el público estuvo a punto de verlo pararse en la cabeza para leerla. A los 48 años se pregunta, confundido y algo triste, por qué sus compañeros lo llaman "el loco".
Carlos Núñez Cortés se agregó el segundo apellido después de que la policía lo confundió con alguien a quien buscaban las autoridades. Desde enconces sólo lo confundieron con Jorge Maronna, hasta que éste se afeitó la barba para que no le siguieran regalando caracoles babosos y podridos los fanáticos que saben de su cariño por estos bichos. La casa de Núñez en las afueras de Buenos Aires tiene reservado un sitio especial para ellos.
(Extraido del libro "Les Luthiers de la L a la S"; pag. 134)
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